jueves, 14 de junio de 2007

Cómo estudiar con eficacia: 5.2. Confección de un horario

Para confeccionar un horario, la primera tarea es calcular el tiempo de estudio necesario para lograr nuestros objeti­vos, por ejemplo llevar las asignaturas al día. Es útil hacer una lista con todas las asignaturas y ordenarlas según la dificultad que presentan (para el estudiante). No hay que dividir de forma equitativa el tiempo de estudio entre las materias, sino que se ha de tener en cuenta la dificultad de cada asignatura, el nivel de exigencia del profesor, el número de trabajos encargados, las pruebas de evaluación.

Una vez que se conocen estas exigencias, se distribuye a lo largo de los días de la semana que vamos a estudiar. Se hará una estimación del tiempo que tenemos que dedicar a cada una de las materias y el trabajo diario nos permitirá hacer los cambios oportunos.


Respondamos a las siguientes preguntas que son fundamentales para poder confeccionar el horario:

  • ¿Cuántos días hay que estudiar a la semana? Es conveniente estudiar, al menos cinco días (incluso seis) y siempre que sea posible a las mismas horas y en los mismos lugares. Debemos insistir en que estamos fortalecien­do el hábito de estudio.
  • ¿Cuántas horas hay que estudiar? No se puede recomendar una cantidad de tiempo fijo para todos los es­tudiantes. La duración siempre dependerá de los objetivos, de la cantidad y de la complejidad de las materias y de la eficacia de los métodos de trabajo. Como promedio, para los estudiantes de últimos curso de enseñanza secundaria y de universidad, el tiempo que se ha de dedicar al estudio es de 3 horas diarias.
  • ¿Cuándo es el mejor momento del día para estudiar? La mejor respuesta es la personal, porque cada uno tiene características diferentes. El ser humano es un ser de hábitos, lo que resulta beneficioso para un estudiante puede no serlo para otro. En lo que sí hay coincidencia es en que después de las comidas no es recomendable estudiar porque produce somnolencia. Por los demás, igual se puede estudiar por la mañana, por la tarde o por la noche. Dependerá de nuestros gustos, nuestras disposiciones y nuestros temperamentos.

A partir de aquí, estamos en condiciones de organizar una sesión de estudio diario.

(López, Moreno, Vaello y Valero, Cómo estudiar con eficacia, Universidad Miguel Hernandez de Elche, 2006).