Le comento que ningún buen profesor descuida ese aspecto. Es consciente de su importancia y, aunque no tienda a verbalizarlo explícitamente, impregna con él la actividad diaria de su clase. Sabe, por ejemplo, crear ese ambiente, estimulante en lo intelectual pero relajado emocionalmente, alejado de la angustia y del temor, tan importante para el aprendizaje.
Más tarde, en la soledad confortable de la madrugada, vuelvo sobre éste asunto. Recuerdo que el Centro de Psicología aplicada de la Universidad Miguel Hernández tiene en su web un libro, "Mejora las habilidades de tus estudiantes" , cuyo índice transcribo a continuación:
En la reciente Feria de Educ@emplea (27 de marzo-1 de abril, Recinto Ferial de Alicante) entregaban una versión reducida del capítulo 7 que, por las evidentes razones del calendario, elijo para ir colgando a poquitos en el blog.

1 comentarios:
Bueno, habrá que aplicarse el cuento y utilizar esos métodos de estudio. Cuando yo era un nano petano, teníamos una asignatura en la que nos enseñaban "técnicas de estudio" (que ponía nombre a la asignatura)en lugar de Religión. ´
Yo, que nunca he ido a Religión, lo agradecí, por no tenerme pintando monas como los años anteriores.
Juan -Calp-
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